Plaza jacobo Roldán Losada 1 ~ 39640 Villacarriedo 
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Nuestra historia

La trayectoria histórica de Villacarriedo no difiere en gran medida de la que acontece en el resto de la comarca del Pisueña, y se apoya en tres pilares básicos como son la organización social, jurisdiccional o administrativa, y la evolución del régimen de tenencia de tierra. Las primeras presuras, término con el que se designa a la apropiación de un territorio sin dueño anterior, datan del siglo IX y tienen lugar en la cuenca del Pisueña, donde el conde Gundesindo se apropia de una amplia franja entre la cordillera y la costa central de Cantabria.
Otro cantar es lo que acontece a partir del siglo XII, cuando los campesinos libres prefieren encomendarse a la nobleza laica y los dominios de abadengo pierden ante un proceso de concentración señorial. La situación del campesinado empeoró progresivamente, los contratos de encomendación pasaron de vitalicios a hereditarios y la inicial libertad para elegir libremente al señor se convirtió en obligatoriedad de seguir en el seno del linaje al que se habían encomendado.
 
Durante el siglo XIV la alta nobleza apoyada por la monarquía trastamara, se hace fuerte y conjuga los dos elementos que definen el señorío: el solariego y el jurisdiccional. Los De La Vega, que seguramente tuvieron su origen en la casa de Lara, y los de Castañeda, son las familias que mayor poder alcanzan en la época. El valle de Carriedo, junto con los vecinos de Toranzo, sufrieron las consecuencias más dramáticas del avance de estas dos casas.
 
La primera sentencia de Carriedo fue realizada el 18 de junio de 1499 y determinaba que los vecinos del valle podían tener sus propios alcaldes y jueces. Se trataba en definitiva del reconocimiento al derecho de una jurisdicción propia en el seno de la Corona, pero eso sí, al margen de los dictámenes arbitrarios y abusivos que se imponían desde Santillana por parte del Duque del Infantado.
 
Aunque Carriedo no formó parte inicialmente de las 28 jurisdicciones que el 28 de julio de 1778 participaron en la Asamblea en que quedó constituida la Provincia de Cantabria, se integró a esta unos años después. Tras la Constitución de Cádiz de 1812 y en su cumplimiento, los antiguos valles son sustituidos por Ayuntamientos Constitucionales. El valle se divide en los que tras algunas modificaciones poteriores son los cuatro municipios actuales: Villacarriedo, Selaya, Villafufre y Saro.

Nuestras gentes

Acabada la guerra, Villacarriedo entra en una dinámica propia de la áreas rurales de Cantabria dependientes en exclusiva del sector agroganadero, y comienza a perder población, iniciando una tendencia que se ve acentuada a medida que transcurre el siglo.
 
Si analizamos la trayectoria que sigue cada uno de los lugares que conforman el municipio durante el siglo XX, observamos que en líneas generales coinciden las tendencias en todos ellos, aunque en algunas ocasiones se aprecian desfases en los puntos de inflexión. Las razones que explicarían la pérdida de población continuada durante la segunda mitad de siglo, responde tanto a motivos sociológicos estructurales, como el descenso del número de hijos por mujer, el retraso en el nacimiento del primer hijo, y la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, como de índole económica, causantes de la emigración transoceánica, prácticamente masculina en su totalidad y de la intrarregional consistente en el trasvase de población hacia polos industriales y administrativos más dinámicos.

Arquitectura

Calles de Villacarriedo
Palacio de Soñanes: Mandado construir por D. Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino, diplomático de Felipe V que llegó a ser Intendente General de Aragón, entre 1718 y 1722. Ha sido atribuido al arquitecto italiano Cossimo Fontanelli, si bien recientemente ha sido vinculado a la escuela barroca salmantina, con influencias platerescas y churriguerescas, siendo asignado, en último término, al arquitecto montañés D. Francisco La Riva Ladrón de Guevara. El palacio tiene planta cuadrangular, envolviendo a la antigua Torre de los Díaz de Arce. Tiene tres pisos y escalera monumental. Las fachadas poseen gran riqueza ornamental, con columnas exentas corintias en los dos pisos inferiores y pilastras en el superior. Las columnas, salomónicas y abalaustradas, tienen fustes estriados. Los vanos son rectangulares, remarcados casi todos ellos por columnillas decoradas, y se rematan por frontones partidos. En el centro del piso intermedio se disponen balcones de hierro forjado. La decoración se completa con otros elementos, como frisos adornados con hojarascas o acanaladuras, etc. En el tejado aparecen pináculos, modillones, acroteras y gárgolas. Hay, además, algunos escudos heráldicos, destacando el situado en el centro del piso alto de la fachada, con las armas de Díaz de Arce y Pérez del Camino. Recientemente ha sido rehabilitado como hotel y restaurante.
 
Escuelas Pías de los Padres Escolapios en Villacarriedo. Este colegio fue fundado en el año 1746 con las riquezas que el ilustre hidalgo Antonio Gutiérrez de la Huerta y Güemes dejó a su muerte. El centro comenzó siendo muy pequeño, pero, con el tiempo, aumentó tanto el número de alumnos como la fama del colegio, alcanzando renombre nacional. A esta escuela han acudido numerosos alumnos ilustres, como son los casos del cardenal de Sevilla Luis de la Lastra y Cuesta, el biólogo Augusto González de Linares, el poeta León Felipe y el banquero Emilio Botín.
 
Santa María de Tezanos es un templo con planta de cruz latina y espadaña a los pies. Su origen se remonta a época románica, la iglesia actual obedece a una reedificación del siglo XVII. En 1716 se construyó la capilla del lado de la epístola , en 1716 la sacristía y hacia 1751 la espadaña de cuatro cuerpos. El retablo mayor y el colateral del evangelio se fechan hacia 1670 y atribuyen a Juan del Tolnado Herrera; el mayor fue reformado en 1712 por Manuel de Guerra y Vega. El colateral de la epístola se data en las primeras décadas del XVIII.
 
San Juan Bautista de Santibáñez es del siglo XVI, aunque la torre se concluyó ya en el XVII. Contiene un original retablo mayor del XVIII, con entablamento casi circular. El retablo lateral de San Antonio y San Blas fue construido por Gabriel González, vecino de Cudeyo, hacia 1656; en la actualidad se encuentra muy modificado, habiéndose perdido otro dedicado a Nuestra Señora.
 
El molino harinero de Santibáñez es, de entre todo el nutrido grupo de ingenios hidráulicos que poblaron nuestra región, dos veces centenario y posiblemente uno de los más grandes y sofisticados de Cantabria.
 
La bolera de Santa Ana. Situada en Tezanillos, barrio de Tezanos, se encuentra la bolera o corro más antiguo de Cantabria, presumiblemente de principios del siglo XIX. Si bien es cierto que el juego de los bolos es mucho más antiguo, anteriormente tenía lugar en cualquier calle o plaza, sin contar con un terreno acotado.

Naturaleza

Ubicado en la cuenca alta del Pisueña, que lo atraviesa de norte a sur, presenta un paisaje dominado por los prados de siega salpicados de cabañas pasiegas, aunque sobre una topografía más suave que en los municipios más tradicionales de las zonas más elevadas del interior. Numerosos arroyos discurren por territorio municipal completando la riqueza fluvial y piscícola del municipio (anguila, salmón, trucha). 
 
Las zonas más llanas en la vega del Pisueña se organizan en terrazas fluviales ocupadas por mieses y pequeños núcleos de población. Las zonas más altas y abruptas son el reducto del bosque, destacando el Robledal de Zarrizuela, en la cabecera del arroyo Rubionzo y, sobre todo, el Hayedo de Aloños, llamado comúnmente “el hayal”, sobre la cabecera del arroyo Junquera. Los pinares de repoblación con pino albar, de menor interés ambiental, ocupan la ladera norte del Puerto de la Braguía, al sur del municipio. 
 
El curso del Pisueña queda englobado en el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) del río Pas, dentro de la Red Natura 2000, que conserva los hábitats más valiosos de Europa.
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